Soy ángel cuando me miras con cuidado,
o cuando me hago la distraída.
Soy ángel cuando juzgas mi mutismo
y mi mirada lejana
como si fueran poesía.
Soy ángel así
ensimismada en mi silencio,
a manera de que los hombres
suelen valorar a una mujer.
(Mientras parezca un ángel,
un demonio busca fuerzas
en una mente llena de dolor y fantasía.)
Ninfa Negra
Aventuras y desventuras en un idioma extranjero: Poesías, cuentos, escritos y otras historias...
lunes, 30 de abril de 2007
sábado, 28 de abril de 2007
Confianza
Palabra fuerte,
a veces vacía.
Es demasiado deseada,
pero igual y fácilmente rechazada.
Nunca habrá nada
entre dos personas que sea tan fuerte
y tan frágil.
Ninfa Negra
a veces vacía.
Es demasiado deseada,
pero igual y fácilmente rechazada.
Nunca habrá nada
entre dos personas que sea tan fuerte
y tan frágil.
Ninfa Negra
viernes, 27 de abril de 2007
La palabra y la flor
La hoja de papel blanca y cuadrada es casi siempre un mundo entero. Un mundo que es, si, redondo, pero moldease como, por ejemplo, una bola de barro. Una de aquellas que pueden ser cambiadas en platos, donde se pone la comida, que nutre; o en vasos, donde se pone el agua, pero también el vino, que tontea el cuerpo y alimenta los sueños...
La bola, aún, puede convertirse en una maceta, cuya utilidad es poner flores... Una sola que sea puede hermosear una vida toda. El adorno busca los ojos para si por el formato de la hierba, perfecta, con sus pétalos y hojas dibujados por manos distintas de las humanas. Las flores cautivan los ojos también por sus colores algunas veces mezclados, otras tan fuertes que traen aflicción a la visión. Otras, aún, tan delicadas, leves y suaves que atraen la más hundida y sencilla ternura esencial de los mortales.
La hoja de papel blanca y cuadrada puede servir para las mismas funciones que la bola de barro. Pero cuándo aquella ocupa el sitio de sostener palabras como la maceta sostiene flores, la magia y el encanto son casi los mismos. La diferencia es que las palabras fueron hechas por manos que siempre se equivocan.
La Musa Malva
La bola, aún, puede convertirse en una maceta, cuya utilidad es poner flores... Una sola que sea puede hermosear una vida toda. El adorno busca los ojos para si por el formato de la hierba, perfecta, con sus pétalos y hojas dibujados por manos distintas de las humanas. Las flores cautivan los ojos también por sus colores algunas veces mezclados, otras tan fuertes que traen aflicción a la visión. Otras, aún, tan delicadas, leves y suaves que atraen la más hundida y sencilla ternura esencial de los mortales.
La hoja de papel blanca y cuadrada puede servir para las mismas funciones que la bola de barro. Pero cuándo aquella ocupa el sitio de sostener palabras como la maceta sostiene flores, la magia y el encanto son casi los mismos. La diferencia es que las palabras fueron hechas por manos que siempre se equivocan.
La Musa Malva
domingo, 22 de abril de 2007
Juventud
Marché hacia la puerta;
esperaba oír un ¡no!
El silencio
me hirió los oídos.
Dejé la casa.
La nada me tomó por la mano.
Me dijeron sin corazón;
Me dije sin fronteras
y me fui.
Busqué un lugar extrañamente familiar
Encontré el vacío.
Silencio
Nada
Vacío
Ése era el mundo en las afueras de la casa.
Al principio lo juzgué malo
y quise salvarlo.
No hubo salvación.
Me perdí por el mundo
Mientras buscaba algo que no comprendía.
Me encontré años más tarde
Caminando por las afueras de una casa
de una juventud perdida.
Ninfa Negra
esperaba oír un ¡no!
El silencio
me hirió los oídos.
Dejé la casa.
La nada me tomó por la mano.
Me dijeron sin corazón;
Me dije sin fronteras
y me fui.
Busqué un lugar extrañamente familiar
Encontré el vacío.
Silencio
Nada
Vacío
Ése era el mundo en las afueras de la casa.
Al principio lo juzgué malo
y quise salvarlo.
No hubo salvación.
Me perdí por el mundo
Mientras buscaba algo que no comprendía.
Me encontré años más tarde
Caminando por las afueras de una casa
de una juventud perdida.
Ninfa Negra
viernes, 20 de abril de 2007
Nuestra historia
El encuentro de seres que presenten determinadas afinidades es algo muy raro. Cuando esto se sucede hemos que recibir este encuentro como un regalo del Universo.
La existencia de estas afinidades excesivas entre nosotras fue lo que suscitó este blog. Con la finalidad primera de estudiar lenguas juntas – el inglés, por supuesto – el destino nos presentó la posibilidad de conocernos al fondo y descubrir transformaciones más complejas que simplemente hablar sobre nuestros sentimientos, pero hablar sobre ellos en una lengua extranjera.
Al final, extranjeros son los sentimientos, extranjeros son las sensaciones, extranjeros los pensamientos, extranjeras son las personas que no soportan vivir como si la vida estuviese lista, como si no pudiéramos cambiar nada.
Escribir en una otra lengua es solamente un detalle. Y un escudo! Como si fuera una poción, un encanto, un hechizo tal vez, como lo quiera llamar, pero algo con que nos podamos defender. Defendernos de nuestros propios sentimientos, o tal vez nombrar cosas diferentes que en nuestra lengua materna sean muy feas. Sentimientos considerados ilegítimos – pero humanos y existentes – que dividen espacio con otros que ennoblecen el hombre.
Por eso nos llamamos brujas. No porque somos malas, pero porque queremos salir del refugio hipócrita donde vivimos como mujeres “casi” comunes. Personas que necesitan fingir actitudes que no son propias, para que consigan convivir con la sociedad común.
Las brujas son personalidades ambiguas. Poseen conocimiento para destruir o para salvar. Conocen las hierbas y las ramas, los arboles y las flores, pero también conocen la luna, el sol y el mar. Respectan los caminos que la naturaleza indica. A pesar de las brujas existieran en el mundo real, sólo los mitos nos pueden mostrar la verdad, ésta que no participa del cotidiano habitual de nuestra vida, ésta que se oculta de los ojos ajenos.
Las ninfas y las musas, seres criados a partir de la imaginación del hombre – pero existentes en sus sueños – son las imágenes que tomamos para presentarnos. Dulce en la mitología, la ninfa de aquí es negra, sin colores, como si estuviera en un espacio ausente. Inspiración para poetas, la musa es malva, mistura del rojo, color encarnado y el azul, color frío, señalando las ambigüedades que producen las brujas.
La Musa Malva
La existencia de estas afinidades excesivas entre nosotras fue lo que suscitó este blog. Con la finalidad primera de estudiar lenguas juntas – el inglés, por supuesto – el destino nos presentó la posibilidad de conocernos al fondo y descubrir transformaciones más complejas que simplemente hablar sobre nuestros sentimientos, pero hablar sobre ellos en una lengua extranjera.
Al final, extranjeros son los sentimientos, extranjeros son las sensaciones, extranjeros los pensamientos, extranjeras son las personas que no soportan vivir como si la vida estuviese lista, como si no pudiéramos cambiar nada.
Escribir en una otra lengua es solamente un detalle. Y un escudo! Como si fuera una poción, un encanto, un hechizo tal vez, como lo quiera llamar, pero algo con que nos podamos defender. Defendernos de nuestros propios sentimientos, o tal vez nombrar cosas diferentes que en nuestra lengua materna sean muy feas. Sentimientos considerados ilegítimos – pero humanos y existentes – que dividen espacio con otros que ennoblecen el hombre.
Por eso nos llamamos brujas. No porque somos malas, pero porque queremos salir del refugio hipócrita donde vivimos como mujeres “casi” comunes. Personas que necesitan fingir actitudes que no son propias, para que consigan convivir con la sociedad común.
Las brujas son personalidades ambiguas. Poseen conocimiento para destruir o para salvar. Conocen las hierbas y las ramas, los arboles y las flores, pero también conocen la luna, el sol y el mar. Respectan los caminos que la naturaleza indica. A pesar de las brujas existieran en el mundo real, sólo los mitos nos pueden mostrar la verdad, ésta que no participa del cotidiano habitual de nuestra vida, ésta que se oculta de los ojos ajenos.
Las ninfas y las musas, seres criados a partir de la imaginación del hombre – pero existentes en sus sueños – son las imágenes que tomamos para presentarnos. Dulce en la mitología, la ninfa de aquí es negra, sin colores, como si estuviera en un espacio ausente. Inspiración para poetas, la musa es malva, mistura del rojo, color encarnado y el azul, color frío, señalando las ambigüedades que producen las brujas.
La Musa Malva
miércoles, 18 de abril de 2007
Ninfa Negra
Ninfa Negra es tan sólo un apodo
que oculta los errores (o la ausencia de juicio) en un idioma extranjero.
Me escondo bajo el sobrenombre
porque así es más fácil que me deje llevar por la imaginación.
Aún no sé si soy ángel o demonio...
Tal vez desconozca a mi ángel...
Creo que lo he visto una vez,
errando sin rumbo por una calle tranquila en una tarde de sol...
A mi demonio sí lo conozco bien.
Me seduce todas las noches de lluvia
Me obliga a escribir frases sin sentido
Hasta que me agote el pensamiento.
También desconozco el amor...
Amor es aquél que siento por yo misma.
Ése sí es el amor verdadero y único.
Los otros no son más que mentiras dulces
hechas para engañarse unos a los otros.
¡Y cómo me encantan!
Soy cínica
con los de carácter débil.
Soy verdadera
con los que lo merecen.
Y cruel
con mis enemigos.
Confío ciegamente en todos
hasta que me decepcionen
Y si me decepcionan
no lo podrán hacer jamás.
Visito mis sueños con frecuencia,
ni siempre dormida...
Una vez me dijeron apasionada
Sólo no me dijeron por quién...
Imagino que sea por la vida,
Pero imagino demasiado.
que oculta los errores (o la ausencia de juicio) en un idioma extranjero.
Me escondo bajo el sobrenombre
porque así es más fácil que me deje llevar por la imaginación.
Aún no sé si soy ángel o demonio...
Tal vez desconozca a mi ángel...
Creo que lo he visto una vez,
errando sin rumbo por una calle tranquila en una tarde de sol...
A mi demonio sí lo conozco bien.
Me seduce todas las noches de lluvia
Me obliga a escribir frases sin sentido
Hasta que me agote el pensamiento.
También desconozco el amor...
Amor es aquél que siento por yo misma.
Ése sí es el amor verdadero y único.
Los otros no son más que mentiras dulces
hechas para engañarse unos a los otros.
¡Y cómo me encantan!
Soy cínica
con los de carácter débil.
Soy verdadera
con los que lo merecen.
Y cruel
con mis enemigos.
Confío ciegamente en todos
hasta que me decepcionen
Y si me decepcionan
no lo podrán hacer jamás.
Visito mis sueños con frecuencia,
ni siempre dormida...
Una vez me dijeron apasionada
Sólo no me dijeron por quién...
Imagino que sea por la vida,
Pero imagino demasiado.
lunes, 16 de abril de 2007
viernes, 13 de abril de 2007
Viernes, trece
En un viernes trece de un mes oculto
dos mujeres buscaban la aclaración
de palabras desconocidas
escritas en un idioma extranjero.
Negra era la noche:
Había un eclipse total de la luna;
Oscuras eran las palabras y los pensamientos de las mujeres.
Hacían un pacto con el idioma
-un diablo seductor disfrazado de poesía.
Él convirtió calderos en hojas
(blancas como las almas que querría cerrar bajo sus encantos.)
Fascinadas, las mujeres prometían invocar deseos (antes ignorados) en sus escritos.
Manchaban con su sangre el papel;
a cada palabra un dolor nacía,
la muerte arrullaba su sueño.
Al principio, no se dieron cuenta que invocaban
para si mismas el sufrimiento...
Invocaban las brujas que vivían en sus corazones
Invocaban la pasión endiablada en sus escritos.
Tuvieron miedo;
pero era demasiado tarde para volver
a los días de paz y de claridad.
En un viernes trece,
escribir se tornó una necesidad.
La Ninfa Negra
dos mujeres buscaban la aclaración
de palabras desconocidas
escritas en un idioma extranjero.
Negra era la noche:
Había un eclipse total de la luna;
Oscuras eran las palabras y los pensamientos de las mujeres.
Hacían un pacto con el idioma
-un diablo seductor disfrazado de poesía.
Él convirtió calderos en hojas
(blancas como las almas que querría cerrar bajo sus encantos.)
Fascinadas, las mujeres prometían invocar deseos (antes ignorados) en sus escritos.
Manchaban con su sangre el papel;
a cada palabra un dolor nacía,
la muerte arrullaba su sueño.
Al principio, no se dieron cuenta que invocaban
para si mismas el sufrimiento...
Invocaban las brujas que vivían en sus corazones
Invocaban la pasión endiablada en sus escritos.
Tuvieron miedo;
pero era demasiado tarde para volver
a los días de paz y de claridad.
En un viernes trece,
escribir se tornó una necesidad.
La Ninfa Negra
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