El alma huye
por los verdes campos de la inspiración.
Hace frío
y ella está desnuda.
Mientras el sol se oculta
El alma corre
buscando desesperada
el calor de las últimas centellas del sol
que le calienten en el atardecer.
Busca un refugio de las sombras
que toman los valles y los montes.
Necesita a alguien que le proteja,
pero está sola.
Quiere seguir huyendo,
pero está cansada.
Le es inútil intentar escaparse...
La noche llega
y le envuelve con toda su oscuridad.
El alma (cuerpo etéreo, pero cuerpo)
cree que va a morir
sin el calor del sol, su bienhechor.
Pero luego aparece la luna
y con el brillo frío que le emana
Su luz (aunque débil) le fascina,
le seduce y le cubre
Petrificando su volátil cuerpo
hasta que los primeros rayos del sol
le despierten y le devuelvan otra vez la vida.
Ninfa Negra
Aventuras y desventuras en un idioma extranjero: Poesías, cuentos, escritos y otras historias...
domingo, 27 de mayo de 2007
domingo, 20 de mayo de 2007
Breve Advertencia
Tardo en escribir en el blog... Pero les advierto que he escrito miles de palabras las cuales me atrevo a nombrar poemas (no sé si por la nostalgia del escrito o por falta de cualquier juicio... o cuidado). He leído (y releído) las palabras, he cambiado sus idiomas y me di cuenta que me hacen falta las palabras bonitas... Aquellas que dan aliento y que arrancan suspiros de los más susceptibles. Descubrí que no puedo escribir nada bueno (o alegre, como quieran). Por lo menos no ahora. Y no puedo explicar a nadie la razón porque yo misma no la conozco. En mi alma vive una otra persona, cuya existencia siempre supe, pero es una persona que de ningún modo conozco. Por eso, si les parezco triste o herida, otra vez les advierto... Cuidado al leer los escritos... ¡Todos! Los míos y los de los otros... Porque a quien escribe, nos divierte jugar con las palabras... y provocar los juicios... Esperamos todo y nada de nuestros lectores. Al contrario sólo lo que esperamos de nosotros mismos es que soportemos las consecuencias de lo que escribimos, porque al donar la palabra, no donamos todos nuestros pensamientos... No donamos el tono de la voz que la lee y no donamos, en absoluto, su sentido....
Ninfa Negra
Ninfa Negra
lunes, 7 de mayo de 2007
La Musa Malva
Nunca es verdad lo que decimos sobre nosotros. Siempre elegimos lo que queremos que otras personas conozcan sobre nuestra personalidad. Lo que puedo decir de la mía - sea verdadero o no - es que soy extraña. Siento conforto cuándo escribo en otra lengua pues puedo esconderme mejor, puedo fingir mejor, pero puedo también decir lo que pienso sin amarras o sin juicios. Las palabras salen diferentes, con otro sonido, con otros significados, alcanzando, tal vez, otras sensaciones.
Soy como una especie de hierba cualquiera. Poseo algunos principios propios, como aquellos que hacen con que la planta sea reconocida aquí o en cualquier parte del mundo: el olor, el formato de las hojas, la calidad de la savia que corre dentro del tallo. En mí, las cosas que no se cambian son aquellas como el color de los ojos, o el formato de la boca, y aún la sangre roja que pasa por las venas llevando el código genético, tanto físico como psicológico.
Porque todo lo que resta es en absoluto cambiante, como lo es también la hierba, que depende de las condiciones del medio para brotar y crecer. Todo lo que en mí es cultural se construye todos los días, pues me alimento de letras, sonidos, imágenes y otras cosas que hacen con que mi personalidad sea siempre un reflejo filtrado del que llega hasta mí por el camino que la arte recorre.
Por eso es tan difícil decir quién soy yo, por eso es imposible para mí quedarme en el mismo lugar por mucho tiempo, por eso no puedo dar garantías de mis sentimientos a nadie, por eso no necesito (como mucha gente...) mostrar a los otros que soy quién soy, pues yo misma no lo sé. Mañana puedo pensar diferente, podría aún, escribir esto con palabras muy diversas. Mañana la luna ya es otra, con menos luz de este lado do que hoy, y más alumbrado del otro lado que ayer. Pues yo, lo que es seguro que sepa, es que soy su hija.
Soy como una especie de hierba cualquiera. Poseo algunos principios propios, como aquellos que hacen con que la planta sea reconocida aquí o en cualquier parte del mundo: el olor, el formato de las hojas, la calidad de la savia que corre dentro del tallo. En mí, las cosas que no se cambian son aquellas como el color de los ojos, o el formato de la boca, y aún la sangre roja que pasa por las venas llevando el código genético, tanto físico como psicológico.
Porque todo lo que resta es en absoluto cambiante, como lo es también la hierba, que depende de las condiciones del medio para brotar y crecer. Todo lo que en mí es cultural se construye todos los días, pues me alimento de letras, sonidos, imágenes y otras cosas que hacen con que mi personalidad sea siempre un reflejo filtrado del que llega hasta mí por el camino que la arte recorre.
Por eso es tan difícil decir quién soy yo, por eso es imposible para mí quedarme en el mismo lugar por mucho tiempo, por eso no puedo dar garantías de mis sentimientos a nadie, por eso no necesito (como mucha gente...) mostrar a los otros que soy quién soy, pues yo misma no lo sé. Mañana puedo pensar diferente, podría aún, escribir esto con palabras muy diversas. Mañana la luna ya es otra, con menos luz de este lado do que hoy, y más alumbrado del otro lado que ayer. Pues yo, lo que es seguro que sepa, es que soy su hija.
viernes, 4 de mayo de 2007
Pérdida
Me lastima que estés herido, mi amigo.
me lastima que te marches sin mirar hacia atrás.
Me hiere ver tu corazón partido
y saber que tu espíritu no esté tranquilo.
Extraño tu presencia
antes constante y honrada.
Extraño a mi compañero
de momentos de guerra y de paz...
Sé que mucho tiempo aún pasará
hasta que se me sequen las lágrimas,
hasta que me olvide del dolor de la ausencia
y hasta que ya no te busque al mi lado,
solamente para encontrar un doloroso vacío.
Ninfa Negra
me lastima que te marches sin mirar hacia atrás.
Me hiere ver tu corazón partido
y saber que tu espíritu no esté tranquilo.
Extraño tu presencia
antes constante y honrada.
Extraño a mi compañero
de momentos de guerra y de paz...
Sé que mucho tiempo aún pasará
hasta que se me sequen las lágrimas,
hasta que me olvide del dolor de la ausencia
y hasta que ya no te busque al mi lado,
solamente para encontrar un doloroso vacío.
Ninfa Negra
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