jueves, 26 de junio de 2008

Tiempo para un adiós

Aunque el tiempo haya pasado
y él propio me haya enseñado mucho sobre la vida
no me adapto a la idea
que la existencia de una persona es tan larga
como la cantidad de "adiós" que ese ser dice...

Ninfa Negra

miércoles, 25 de junio de 2008

Sin pactos

Una bruja
que hace un pacto con las palabras
(no con el diablo)...
Una bruja
que se recusa escribir
en su libro de hechizos,
excepto lo que siente.
Una bruja
que osa aventurarse en otra lengua...
Tal vez sea una bruja verdadera.
Sólo no gana el concurso de hechicerías.
Por lo menos éso es lo que pasa
con las brujas que no tratan bien
el dios de los demonios:
El censor...
Por esa razón
(y no hay otra)
ésas brujas
son quemadas en la hoguera.

Ninfa Negra

martes, 24 de junio de 2008

Jugar con las palabras

Creo mis escritos
porque creo que mis palabras
pueden definir todo lo que siento.
Crío mis ideas
a base de mis sentimientos
para que un día se transformen
en más que palabras vacías...


(Jugar con palabras extranjeras
es jugar con fuego...
Aunque sea divertido...)

Ninfa Negra

lunes, 23 de junio de 2008

Dormir al Niño

En una noche fría
el niño casi dormido me pidió
para contarle una historia...
Le conté sobre un guerrero,
una joven
y, una aldea...
Mientras le creaba
una aventura fantástica
él se incumbía de su propia...
Infelizmente
ninguno de nosotros jamás supo
cómo se terminaba la historia...
No estábamos conscientes
cuando se acabó.

Ninfa Negra

viernes, 20 de junio de 2008

Caja de Duda

Secreto en caja
guardado...
Confiado
a la curiosidad ajena...
Si tu fueses Epimeteo,
¿quién sería tu Pandora?

Ninfa Negra

jueves, 19 de junio de 2008

Escondite

Soy bruja.
No fue una elección.
Nací así.
Desde siempre intento negarlo,
incluso para mí misma.
Nunca lo logré.
Hay siempre una palabra
que me acusa.
Ese es mi mayor problema:
Palabras me traicionan
tanto como mis amigos...
Pronto surgen bestias
disfrazadas de personas
para perseguirme y,
convertirme...
Empiezo así mi nueva fuga
y sólo encuentro refugio
en el único sitio seguro del mundo entero:
Dentro de mí misma.
Ahí me escondo,
me guardo
y permanezco.

Ninfa Negra

miércoles, 18 de junio de 2008

Platónico

La memoria del llanto
que derramé por ti
todavía no me ha dejado
y otra vez encuentro tus ojos
cuando los míos vagan por la calle
(tal vez buscándote...)
Revivo así la pasión que sentí
al mirarte por primera vez.
Reverte es otra vez sufrir...
Tú, que no sabes de mi amor
(que no sabes de mí)
abandonas mis ojos
y desvías la mirada
buscando en otros
todo amor que te di.

Ninfa Negra

martes, 17 de junio de 2008

Las penas de la sirena

La sirena fue condenada por algún crimen que cometió en su pasado lejano: Jamás conocería el amor verdadero. Para distraerse, cantaba y mataba.
Después de años de matanza, no más aceptaba solamente atraer los marineros con su canto hasta ahogarlos. Un minuto antes que se ahogase, ella interrumpía su canción para que su víctima despierta supiese cómo iba a morir... Nunca reconoció nada más que el horror en los ojos de sus víctimas. Después de cada muerte, la sirena se sentía vacía y tal vez por éso buscaba otras víctimas.
Un día encantó a un hombre que tenía un gemelo idéntico: José. Mientras su hermano se ahogaba, José se lanzó al agua para salvarle. En su busca mojada, encontró la sirena que cantaba cada vez más alto para también encantarle. Le fue inútil...
Agotada, la sirena se calló al mismo tiempo que José intentaba llevar su hermano casi muerto a la superficie. La lucha del hermano le enterneció y, por primera vez la sirena supo lo que era el amor. Conmovida, no mató a los hombres, libertándoles de su hechizo.
Dos veces maldita, los dioses condenaron la sirena a caminar por la tierra y amar los hombres, transformándose para tal hecho en mujer.
Una vez vio José mientras vagaba por una calle sombría del puerto. Le llamó pero él no le oyó. Siquiera podría. José era sordo.

Ninfa Negra

lunes, 16 de junio de 2008

La huella en el camino

A mi me gustaba jugar contigo
y pisar tus huellas
que se mezclaban con las mías
en la arena o en el barro del camino.
Ahora no somos más niños
y nuestros pies nos llevaron a vías distintas...
La mía siempre fue sombría y lúgubre.
Tal vez porque caminaba sola
o porque te regalé la luz (mi luz)
cuando tu temías la oscuridad.
Un día reconocí tus huellas.
Intenté seguirlas
pues deberían llevarme a ti.
Fue en vano.
Las señales que dejaste
me parecieron antiguas
y distantes...
Busqué la luz que te di
en el horizonte sombrío.
Sólo encontré sombras
y el miedo que sacaste de tu mente
sin saber que alguien podría encontrarlo...
Lloré por nuestro desencuentro hasta inundar el camino.
Dormí al borde del río de tristeza que formé
y cuando en fin amaneció
pude encontrarte reflejada en mi llanto.

Ninfa Negra
(La bruja vive, ¡gracias!)