Ella era violenta, ruda.
Contenía toda la revuelta de la naturaleza
en una figura adolescente.
Su nombre era Tormenta,
la hija del viento.
Él era locuaz
desvelaba secretos
sobre un futuro incierto.
Le llamaban Problema,
el hijo del tiempo.
Ambos fueron aprisionados
por sus pecados
en un cárcel de piedra junto al mar.
En la alta marea se enamoraron.
Se besaron bajo nubes pesadas.
Lengua ferina
encontró
cuerpo de doncella:
almas perdidas
mezcladas al día de lluvia.
Hoy la hija del viento no vuela sola.
El hijo del tiempo le acompaña
y confía sus secretos a ella apenas.
Los imprudentes que deseen saber el futuro
deben confrontarla.
Ninfa Negra
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