jueves, 20 de junio de 2013

Veinte centavos de palabras

Lo siento muchísimo, pero hoy la publicación no es sobre poesía. Si todo lo que anheláis de mi palabra es un poema, por favor, volvéis otro día.

Soy brasileña. Los que me siguen regularmente lo saben. Y hoy voy a hablar un poco sobre un Brasil que yo misma desconocía. Mi pueblo siempre ha sido pacifico o tal vez demasiado pasivo para aceptar la corrupción con bromas. De nuestra manera brasileña enfrentamos la falta de dinero en la educación con una sarta de improperios y sufrimos la falta de inversión en la salud con lágrimas, muchas lágrimas.

Algunos años atrás, como la mayoría de la América del Sur, nuestro gobierno era militar. Sufrimos con la dictadura tanto como cualquier otro país y aprendimos a callarnos. La generación que vivió el cambio, el "regreso" de la democracia, era fácilmente llevada por una u otra opinión de los conductores de masas: los medios de comunicación, una extensión no oficial del gobierno vigente.

Además, no había (¡no hay!) educación para todos. En un país continental, los políticos lo prefieren así. A fin de cuentas, es más fácil un sector ser el culpable de lo que está errado en vez de responsabilizar aquél que no invierte en los mismos sectores: el gobierno. Por ejemplo, los culpables de una salud mala son los médicos; los culpables de una educación mala son los profesores; los culpables de la violencia, son los policiales y, aceptándose eso sin contestarlo, ¡claro! los culpables de la corrupción son los políticos. El gobierno no es culpable de nada, no asume nada y siquiera sabe de algo. Pobre gobierno ciego que solo actúa en los incendios del pueblo cuando ya está en el medio de un infierno...

Ayer asistí con orgullo las manifestaciones contra todo. Quiero escribir eso en Español ¡para que lo sepan! No hay una sola razón para las protestas. ¡Hay varias! Todo empezó con veinte centavos de aumento de las tarifas de los colectivos. El pueblo reclamó. Pero este "pequeño" abuso fue tan sólo el rastillo. Los que van a las calles para protestar lo hacen porque todo esta malo: la educación no enseña a nadie, pero es hecha de una manera que todas las estadísticas del país mejoren. Se da igual con la salud. Todo en Brasil es como solemos decir por aquí: "para ingles ver*". Así es que no más se estaba allí por una tarifa. Todos los que sufrieron (¡sufren!) con la inflación, con la crisis (que de acuerdo con los lideratos políticos no ha alcanzado el Brasil), con la violencia, con la falta de educación y de salud. La lista es interminable y se acaba en un único punto: la corrupción sacó todo el dinero del país y toda la inversión que NO fue hecha, ahora es exigida por el pueblo.

Infelizmente hay marginales que se infiltran en el medio del movimiento y, con sus máscaras, comenten actos de vandalismo. Y la policía necesitó interferir. Para los que temen la protesta, la única manera de se acabar con el movimiento es desmoralizarlo a través de la violencia. Pero la población es contra el vandalismo.

Mi pueblo en fin ha despertado de su cuna espléndida y descubrió que una voz única es más eficaz para resolver los problemas sociales que vivimos: la voz del pueblo.

Thais Simone
(no necesito máscara, no necesito la Ninfa Negra)

*para inglés ver: La traducción es para los ingleses vieren pero es un modismo brasileño que representa una acción que es hecha de una manera que los extranjeros la aprecian, generalmente ocultando la verdad. Desde el diccionario Houaiss: "para efecto de apariencia, sin validez".

PD: A ver, ahora, censores! ¡Que venga la censura!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario